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NINO ENAMORADO, NINO INDULTADO

Sólo yo puedo quemarme

 

Nino Bravo parece enamorado. Dice que lo está, pero aún no es tiempo de boda. Vimos a Nino en un día de nieve, cuando los valencianos ya intuyen una explosión de color y de calor. Nino -olvidado de la nieve- presentía ya la primavera. Seguro, amable -carcajadas abiertas y travesuras-. Cuida su imagen. Pero, de tarde en tarde, se le escapa una mirada vital y un gesto de muchacho que no sabe qué hacer con su energía. Podría jurar que el 19 de marzo, con las Fallas a punto de morir en una orgía a la española. Nino soñará con petardos y "mascletás." Husmeará pólvora alegre. Y, con mucho secreto, montará su propio castillo de fuegos artificiales.

 

 

 

 

NINO

-¡Hombreeee,! estás cosas no...

Aún no sabíamos ni Pedro ni yo que quien nos recibía a bolazo limpio -de nieve, claro- eran Nino Bravo y su "clan." En honor a la verdad, tampoco él sabía que éramos nosotros quienes llegábamos dando traspiés, y patinando que era un gozo.

-Nino, que te la juegas. Que estas cosas no son de gente civilizada.

-Pero si era una bolita de nada...

Claro. Un mazacote de nada arrojado de un sexto piso.

-No os habremos hecho daño... no os habréis enfadado.

No, señor. Pedro y yo aguantamos la risa. Nino se había levantado con el pie derecho. Su nuevo LP inundaba el apartamento., Y, además, nos ofreció un chorizo de lo más típico y de lo más gustoso para desagraviarnos.



EL INDULTO

Nino vive ahora un poco más allá -a mano derecha- de las quintas chimbambas, en un barrio con porteros de gorra y muchos botones dorados en el uniforme. Apartamentos con madera oscura y piscina de alta comedia americana.

-¿Es que ya eres rico?

-Sí, sí. Ric-rac. Que no, que llevo cantando en serio sólo año y medio.

Su manager apunta:

-Pero es rico de espíritu. Y Nino -que para esto es un lince- hace el chiste malo:

-El día que se pueda pagar una cuenta con espíritu, me avisas.

Yo había ido a charlar con Nino, pero buscando a Luis Manuel. A juguetear un poco con su añoranza de la tierra.

-¿Qué es el ninot indultat?

-Es, de todos los que se plantan en las fallas, el muñeco más conseguido. El que más se parece a un ser humano. Creo que es el más vivo, porque tiene un poco de alma de artista. A éste lo indultan. Porque da pena y sentimiento de culpabilidad quemarlo... Los demás ¡a la pira!

-Y a ti ¿te indultan este año los valencianos? ¿Y al que viene...? ¿Cómo conseguirás que no te quemen?

-A mí nadie me ha puesto en una falla. Y por eso no me queman.

Se ha metido en el juego y me devuelve los golpes con el mismo optimismo metafórico:

-¿Estás seguro de que no vas a quemarte? Eso para mucho. No serías el primero. Ni el último.

-Hay algo muy claro. A Luis Manuel -que es el otro "yo" o el único "yo" que de verdad tengo- lo hicieron mi padre y mi madre. A ese que canta "Puerta de amor" lo hice yo. Y sólo yo tengo derecho a quemarlo. El muñeco de carne y hueso no desparecerá "nunca." Es lo único que importa. Los paréntesis de Nino Bravo son las carcajadas. Rasgadas y limpias. Tres. Ni una más, ni una menos.

VOLVERÉ

... Y un buen día, Luis Manuel hizo el hato, se lió la manta del porvenir a la cabeza y exploró los caminos de la balada o del "camp-pop." Sin un solo atisbo de temor o medio asió fuerte, bien fuerte, el batiburrillo de catos y promociones, de galas y televisión, de "hit parades" y apartamentos con portero de gorra. Puso casa en Madrid, y soñó con números uno -o dos, en todo caso-. "Ni único ni historias."  No quiero ser el único, porque eso suena a habitante de otro planeta, a alguien sin carne ni sangre. Lo único que quiero es cantar bien y que la gente los sepa, lo reconozca; que cuando yo canto, la gente disfrute. Y ya está". Y ya está.

-¿El enraizamiento con tu tierra, ese presumir de ser valenciano, es parte de la imagen que debe ocultar a Luis Manuel?

(Estoy esperando el "¡ché-ché!" con el que se espantan las cuestiones. Pero no.) Dos segundos.

-Si un día dejo de cantar, volveré a Valencia. Bueno... no es eso. Porque yo no he abandonado mi tierra.

Algo así como tener una casa en la cima del mundo, o como nutrirse de olores y sabores que sólo la tierra posee. Como buscar una mesa y una cama en los campos vivos y en el mar dormido. Eso es...

-Sí. Es eso. No dejar que las raíces se agosten.

-Pero te fuiste

-Sin tristeza. La única vez que sentí amargura de dejar mi tierra fue durante los dos años que estuve en Cartagena. Fue en "la mili." Dos años de carta diaria a mis padres. Era como ahogarse.

-¿Cambiarías tus raíces por convertirte en el Tom Jones español?

-No, no, no. No quiero ser nadie ni copia de nadie; ni "el segundo..." ni "el... español." Con ser Nino Bravo, suficiente.

ESE AMOR QUE NO ES EL MÍO

"Peinate, Nino." Remolonea. "Es que me he cortado pelo." Se peina. "¡Flock, flash, click, click!" "¿Te cuento un chiste?" Vamos allá. Y me cuenta un chiste de andaluces y un avión que no funciona, y pone acento de andaluz. El chiste es más malo que un dolor de cabeza.

"Anda, anda, por un disco tuyo." Orondo y feliz: "Es de mi último "long play." Aún no sale. Es la cinta de la grabación." Suena "Mis noches sin ti." Esta canción la han bailado nuestros padres en aquellas cosas que se llamaban verbenas o "fiestas de juventud." Cuando se perdía ya el uso del fijador y aún no estaba la laca en el mercado.

Nino sigue el compás con unos botines de charol negro, muy "Beatle" primera época. "¿Te gusta, te gusta?" Sí, si, me gusta. No sé si la canción o la voz del muchachote grande que sonríe en el séptimo cielo al escucharse:

-¿Tú cantas de sentimiento o de oído?

-¿Queeeeé?

-Puedes cantar con el corazón, con la garganta, lo que tú piensas o lo que otros piensan de tí. Puedes sentir lo que cantas o...

-¿Tú crees que yo me puedo pasar la vida llorando por un amor que se ha ido, por otro que no llega y por el tercero de la serie, que está a punto de terminar?

-¡Yo qué sé!

-No. Los temas son temas. Las canciones de otros pueden ser mías mientras las estoy cantado. Y las letras puede contar lo que yo nunca he sentido. Y punto.

"¿Ves? ya estoy llorando otra vez." Es el LP que habla de una estación solitaria de una mujer rubia que "se fue otra vez." Nino dice con la mirada algo así como "¡Garambainas!" Pero no. Está cantando. Y una voz puede llorar. "En lo que de verdad estoy empeñado es en ser el mejor." Porque en este país hay que ser el mejor, y sino, eres el peor. Y sino levantas un dedo tieso, tieso, cuando te fotografías o sales en pantalla, ya no eres el mejor, ni el uno, ni nada. Y así no se puede andar por el mundo ni estar en los "hit-parades." A esta conclusión hemos llegado Nino y yo entre dos rodajas de chorizo.

¿A LA EUROPEA? ¡A LA ESPAÑOLA!

"Tú ¿de qué signo del Zodíaco eres?" Nino puntualiza "A mí estas cosas me gustan mucho. Yo soy un Leo clarísimo."  Tengo que confesar mi sagitariez. "Veamos, veamos." Y Nino saca un libro, y pone cara de mago de ferias, de esos que manosean cartas mugrientas. "La mujer, Sagitario"

-¿Cuándo te casas?
(Podía oírse el rastrear de un pulgón)

-No lo sé, me casaré en una ermita, y no se lo diré a nadie. Será uno de los pocos momentos que quiero mío para siempre.

-¿Cuándo te casas?

-...Somos amigos fuertes, a la europea. Ella no tiene prejuicios de "fans" ni cosas de esas. Yo tampoco. Eso es de los tiempos de Rodolfo Valentino.

-¿Cuándo te casas?

-... Se llama Mary. Tiene diecinueve años. Nació en Tánger, es de padres valencianos, y vive en Valencia.

-¿Cuándo te casas?

-...Mi familia ya la conoce. nos encontramos como todos, más o menos. En un club. Me encuentro a gusto con ella. Hablamos Pero nos vemos muy poco.

-¿Cuándo?

-...Ella coge unos enfados de fábula. Porque a mí siempre me están casando. El otro día, por ejemplos, fui a la radio...

-¿Te casas?

-¡Que no lo sé! ¡Que ahora no puedo casarme porque no tengo tiempo! ¡que yo, cuando me case, quiero ser un buen marido! ¡quiero tener una docena de hijos y tener horas para educarles! ¡Que no sé cuándo me caso!

-Pero ¿la quieres?

-Pero la quiero.

Y digo yo que Nino se casa. Más pronto de lo que supone, o dice, o confiesa, o miente. Cuando tenga tiempo, porque sus discos rompen solos por las listas; cuando las raíces de la tierra se le meten mucho más adentro, con mucha más "tristura"; cuando tenga más apartamentos con piscinas technicolor. Se casará en una ermita. Y todos le haremos el favor de dejarle en paz con su secreto.

Pilar Cambra

Pedro A. Martínez-Parra (Fotos)

Revista Mundo Joven, 20 de Marzo de 1971

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