NINO BRAVO: UN ÍDOLO

ABC, 17 de Junio de 1973

 

Cine, radio, televisión, fotografía, discos… Parece como si todos los medios de difusión que en el siglo XX el hombre ha inventado cobrara una nueva dimensión al servir de recuerdo. Hoy mas que nunca las retrospectivas cinematográficas, los programas “camp” y los discos de viejas colecciones  nos permiten advertir una nueva dimensión de aquellas personalidades que han vivido los primeros pasos de esos medios expresivos, y que se han convertido en mitos, pero no leyendas, por lo que perfectamente recuperable de sus imágenes, voces etc.

“Estrellas” desaparecidas y conservadas solo en las cintas y en los discos llegan a oscurecer a los astros que hoy en día aún se están construyendo su carrera, y parece que en estas artes del hálito de la vida que los presentes pueden aportar se convierte en su peor enemigo a la hora de dar forma al mito… Claro está que de los desaparecidos nos queda su figura recortada y definitiva, sin posibles cambios. Es triste pero cierto que el paso definitivo, como la foto fija, nos deja una imagen estereotipada. Cuando miro así al recuerdo de Nino Bravo lo veo sonriendo.

Ahora quizás es cuando podamos ver, más claramente la auténtica dimensión de la carrera de Nino Bravo. Los ídolos “pop” tantas veces asediados, otras tantas criticados, considerados como posibles productos, como figuras vanas que no deben nada a su propio esfuerzo, sino a lo que todos consideraban extraños manejos, tienen en Nino Bravo, el mas grande mentís, el más representativo paladín. Esta es una batalla que él va a ganar, igual que la leyenda del Cid, después de desaparecido. Porque nadie ha podido ni puede poner la duda que la voluntad, el esfuerzo y la reciedumbre de su carácter han sido los auténticos forjadores de un triunfo. En él, la carrera de un ídolo “pop” adquiere sus auténticas dimensiones; no las de las horas de efímeras glorias, sino las de semanas, meses y años en los cuales su trabajo no se tenía en cuenta.  El éxito viene a ser como un vendaval que destruye las horas de sinsabores y trabajos. Por eso somos tan dados a considerarlo como el regalo injustificado, o como el producto de una prefabricación.

En Nino Bravo tiene el cantante español su imagen más representativa, el modelo, el ejemplo ¿Quién puede hablar de regalo cuando durante años de trabajo ha ido forjando su carrera? ¿No seria él el que podría habernos acusado de no haberle prestado suficiente atención? ¿No habremos sido todos nosotros los que no hemos sido movidos hasta que el público nos ha forzado a entenderlo? Nino Bravo era lo suficientemente realista como para saber que tendría que ganarse a pulso lo que nadie estaba dispuesto a regalarle. Pero esa primera batalla la ganó antes de morir.

La siguiente la está ganando ahora, en el examen de conciencia que nos obliga a “hacer” sobre esa extraña profesión de “ídolo”. Nos hará un poquito mejores si somos justos en nuestros criterios y sonreirá condescendientemente cuando vea aumentar nuestro respeto por una profesión a la que él dedicó su vida. Sus compañeros y todo nuestro mundo de la música ganarán con ello, pero nadie podrá quitarle el mérito de haber sido capitán de esta campaña, de haber abierto muchos nuevos caminos.

Nuevos caminos incluso mas allá de nuestras fronteras. Cuando razones extramusicales hacían triunfar por esas tierras a algunos de nuestros artistas, cuando parecía que iba a perderse el camino de la música auténticamente española, con sus características raciales de brío, poder y garra. Nino salió a defendernos, a conquistar nuestro continente y, luego, mas allá del Atlántico, a conquistar América. No deja de ser significativo la última grabación que nos dejo: “América, América”. Él, con otros artistas españoles, reclutaba cientos de millones de seguidores para nuestra música. Y si sus triunfos comenzaban con sus discos, eran en las actuaciones “en vivo” donde su auténtica alegría de cantar se manifestaba en plenitud. En los festivales de Holanda, Bélgica y Brasil; en las televisiones de Alemania, Suiza y Argentina; en las salas de Venezuela, Puerto Rico y Colombia… A golpes de corazón conquistó a millones de personas en el mundo. Lo que muchas veces nos negábamos a conocer, ahora estamos obligados a “reconocerlo”. Sigo pensando en su sonrisa abierta y sincera. Nunca nos contaba “historias”. Ha querido dejar que la propia fuerza de los actos nos convenciera; y ha tenido que ser el “acto” supremo el que nos haya hecho ver claro.

Ahora “Libre” es el número uno en España; ahora, “América América” es el disco más solicitado en la historia de nuestra música; ahora sus grabaciones son mas internacionales. No puedo olvidar su sonrisa; es franca, abierta, le ensancha su potente garganta. Está absolutamente seguro de su éxito. Escogió esta profesión porque sabía que su cita en el kilómetro 80 de la carretera de Valencia iba a ser su actuación más sacrificada, pero no podía ser la última. Escogió esta profesión porque sabia que no era solo para toda la vida, sino también “para toda la muerte”. Y lo veo sonreír.   

 

Mariano MENDEZ VIGO