Casi un año después de la muerte del cantante
LA VIUDA DE NINO BRAVO REHACE SU VIDA

Lecturas 15 de Marzo de 1974

 

Mary ha abierto una tienda de prendas infantiles que lleva el nombre de Nino; con ella piensa sacar adelante a sus dos hijas: María Amparo y Eva.

¿CONTAR, qué, si todo está dicho...? Y lo que no se supo se inventó. Ahora, después de casi un año, todo comienza a tener un tono distinto. La amargura vuelve con el recuerdo, pero el gesto es más sereno. Sí. Porque la vida ha de seguir... es mejor pensar de esta forma.

Decía que, Mary, -la esposa querida de Nino Bravo- tiene, ¡por fin! el rostro sereno. Ya comienza a plantearse una nueva vida. Aunque el recuerdo esté a flor de piel, también lo está su fortaleza, que demostró desde el principio, porque Mary -lo dije y sigo opinándolo- es una mujer valiente.

Eva María ha cumplido los tres meses. Nació el 27 de noviembre ¡Está preciosa! Tiene la mirada viva y la sonrisa a punto siempre para responder a las carantoñas de cualquiera que se acerque a su cuna. Su madre dice que le gusta la música. De la cuna de Eva pende una campana blanca que hace sonar un tema de Brahms... y Eva, la segunda hija de Nino, atiende curiosa, al sonido tibio de la música mecánica.

María Amparo, la "Nana Brava" como la llamaba su padre, por un pasillo de la casa pide un caramelo a su tía Adela. Y así, después de casi un año, todo va tomando un tono natural, porque quienes nos quedamos hemos de seguir adelante, con lágrimas o sin llantos, pero seguir...

Ente Mary y yo no nace la entrevista. Es la charla entre dos amigos. No existen las preguntas concretas, ni las respuestas... Es una conversación que surge:

- ¿Cómo te encuentras?
-Ya ves... -me responde, moviendo los hombros con gesto de aceptación. Lo que está claro es que va venciendo poco a poco el golpe.  Recientemente abrió una tienda de ropa para niños, aunque mucha gente pensó que iba a ser de discos.

-En principio así se pensó, pero cambié de idea. La boutique de niños lo veo más acorde con al función de una mujer.
La tienda lleva el nombre de Nino.

- ¿Te gusta?
-Naturalmente que sí, pues es, quizás, el más apropiado.

Por primera vez asoma una sonrisa con gesto de Mary. La niña de diecisiete años que conoció Nino es ya toda una mujer. Una mujer que lucha por quitar el drama de sus ojos, que intenta rehacerse... Mary es buena interlocutora. Sigue nerviosa, aunque no tanto como en los primeros meses. Fuma, fuma bastante. Sigo viendo en ella aquella mujercita con cara de traviesa, ingenua, que se mordía las uñas.

- ¿Qué va a representar la tienda para ti?
- Mucho. Tengo ya algo para distraerme. Tengo, por fin, una preocupación que me evade de otros problemas... Lo necesitaba de verdad.

- ¿Quién elige la ropa?
- Yo, me gusta hacerlo.

- ¿Entiendes el asunto comercial?
- Lo que no entiendo, lo pregunto.

En los primeros días del presente mes, se abrió la tienda. hay un letrero montados obre azulejo en que figura el nombre de Nino. La gente que no entra a comprar mira curiosa. En el número 53 de la calle Joaquín Costa, de Valencia, Mary y su hermana Adela atienden el negocio como auténticas profesionales.

- Nadie ha podido ver tu cara desde la muerte de Nino, nadie de la prensa ¿Por qué, Mary?El señor Ferri, padre de Nino, en la "boutique" atendiendo a las personas que asisten a la inauguración.
-
No hace ninguna falta, pues todo terminó. No veo por qué mezclar una cosa con otra. Yo estoy muy agradecida a mucha gente por el interés que se han tomado por mí; no tanto con otros que han hecho de sus medios una forma de publicar alegremente mentiras. La gente quiere saber, y los malos acontecimientos son en ocasiones lo que sirve para descubrir quién está de verdad a tu lado. Esto es cierto, yo confiaba en mucha gente que ahora me ha decepcionado. Sin embargo, otros me están ayudando mucho, sin esperar nada de ellos.

La viuda de Nino Bravo tiene nuevo domicilio. No se sabe cómo, pero la gente se entera y diariamente se reciben cartas y más cartas. El recuerdo se mantiene. Son mensajes de consuelo y, entre ellas, también impertinencias. Algunas cartas, al leerlas, enternecen a cualquiera. Mary guarda con un cariño especial una escrita por una niña de Madrid que se llama Margarita Giráldez, que con sus nueve años, le ha dicho a Mary:

"Querida esposa de Nino Bravo: Tal vez el nombre de Margarita no le suene, soy "fan" de Nino Bravo. Cuando yo estaba preparándome para la Primera Comunión leí un libro que decía: "Una vez había un viejecito que contaba cuentos a los niños, que por eso le querían mucho. Un día, al salir del colegio, vieron al viejecito muy quieto. Había muerto. El viejecito se ha ido a contar cuentos a los niños del Cielo. Y eso ha hecho Nino Bravo; se ha ido a cantar sus canciones a los niños del Cielo. Quiero que mi carta le sirva de consuelo. Margarita."

Y uno piensa que algo de verdad puede haber en el pensamiento, en la reflexión de esta niña. Al menos... desearíamos que así fuera. Que Nino estuviera en el Cielo cantado, para quienes están allí.

GUILLERMO J, ORTIGUEIRA.

Mary y la madre de Nino juegan con la pequeña Eva. Nino no llegó a conocer a esta hija. El estaba convencido de que sería un varón e incluso había elegido el nombre: se llamaría Iván